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Terra
La Coctelera

Indemnización social y política por la masacre en el Putumayo

Hatun Runa:

La historia registra uno de los deplorables momentos que vivió la humanidad; en tanto se ha levantado el odio y el salvajismo contra el derecho a la vida de habitantes originarios de la selva peruana. Algunas veces, el despertar de la razón ha inventado la realidad en permisión de la literatura ofuscadora y asistida por la avidez de los operadores de la economía de mercado, por la administración de justicia de la época del caucho en el Perú; así como de los defensores del arbitraje de la iglesia católica que propició aquellos crímenes en un territorio que estuvo en litigio entre Perú y Colombia en el año 1912.

Actualmente, los incriminados individual y directamente están muertos: Julio C. Arana, mercaderes, gobernantes, operadores de justicia y ortodoxos de antaño; el proceso judicial interpuesto por el periodista peruano Benjamín Saldaña Roca en el año 1907 está caducado, según la ‘voz del pueblo’ los expedientes que descansaban en los archivos del poder judicial de Loreto fueron incinerados en la revuelta social contra el ex presidente Fujimori en el año 2001.

Sin embargo, sobrevive el sistema económico y político basado en el liberalismo, neoliberalismo y otro análogo; legado de dominio de la aristocracia durante los 186 años de vida republicana del país. Sobreviven, también, los modos y formas de gobierno caracterizados por la represión, la exclusión social - política, la discriminación y el sometimiento que abate sistemáticamente la moral y la esperanza de vida de los pueblos que la colonia humilló.

Asimismo, está vigente la búsqueda de la impecabilidad personal e institucional entre la notoriedad de las inculpaciones; en este mecanismo censurable por todo flanco están los vástagos habituales de Julio C. Arana y los fieles pasivos al positivismo de la iglesia católica.

Entonces, al conmemorarse el centenario de la masacre de la población indígena en la cuenca del río Putumayo, el próximo 09 de agosto en la localidad de El Estrecho, las autoridades del distrito acordaron desarrollar acciones relacionados con la remembranza; con la finalidad de revivir voces moribundas y coexistir con la esencia de las voces sobrevivientes.

Sin embargo, pienso que debemos ir más allá de la evocación fúnebre y la expresión de valores culturales autóctonas. Se debe declarar como principio de vida digna la indemnización y reconciliación entre el sistema económico - político vigente (Estado) y los sobrevivientes de la masacre (pueblos indígenas) perpetrado por el sistema económico - político vigente. Cuya indemnización constituye una decisión del estado orientado a reducir la pobreza y mejorar la autoestima de los pueblos de una forma programada y efectiva. Cuya reconciliación no es si no la determinación para reconocer la complicidad y jurar no volver al pasado vergonzoso.

Hechiceras.

Perú: Murió Nazario Turpo, indígena y cosmopolita

Nazario Turpo
El 9 de Julio pasado hubo un accidente de tránsito en Saylla, un pueblito cerca de la ciudad del Cuzco. Un mini ómnibus se volcó y creo ya llegan a dieciséis los muertos. Uno de ellos era un amigo mío, y un personaje famoso en el Cusco, admirado por gente en muchas partes del mundo. La gente lo conocía como ‘chamán’ en la ciudad del Cusco, como curandero o ‘paqo’ (algo así como brujo) en el campo.
Mi amigo se llamaba Nazario Turpo era quechua hablante, escribía castellano aunque no lo hablaba muy bien, y era una extraordinaria persona en cualquier parte del mundo. Era excepcional en los Andes porque a diferencia de los campesinos como él, la vida le estaba sonriendo, y el futuro que se asomaba a través de él para sus nietos prometía ser de menos sacrificio, menos abandono, y un poco más de comodidad.
Además era conocido, lo que realmente es una excepción histórica para un campesino alpaquero de los Andes. El Washington Post publicó un artículo extenso sobre él en agosto de 2003. Una revista Limeña también se ocupó de él alrededor de la misma fecha.
Nazario viajó muchas veces a Washington DC donde fue curador de la exhibición sobre los Andes del Museo Nacional del Indio Americano (MNIA) uno de los varios que tiene la institución Smithsonian. Cosmopolita verdadero Nazario Turpo disfrutaba cada ocasión de novedad que se le presentaba sin dejar de ser quien era—iba y venía entre la ciudad del Cusco y su comunidad por lo menos cuatro veces al mes durante la época ‘alta’ de turismo local.
A pesar de que todos los que lo conocíamos y viajamos los mismos caminos somos conscientes del peligro que ronda en esas carreteras, ninguno imaginamos una muerte no solamente trágica, sino tan común en los Andes para alguien tan excepcional como él.

Nazario Turpo y Marisol de la Cadena, foto Universidad Davis

Mariano Turpo, Padre de Nazario, y Marisol de la Cadena. Foto Nyo

Nazario era hijo de Mariano Turpo, otra persona especial, que murió de viejo hace tres años en una ‘comunidad campesina’, que se llama Pacchanta donde la gente vive de vender lana de alpaca y oveja. Pacchanta queda en la cordillera del Ausangate donde se celebra anualmente la peregrinación al Señor de Coyllur Rit’i, a la que asisten miles incluidos Limeños y extranjeros.
La zona es también conocida como la circunscripción de una montaña tutelar llamada Ausangate y que en días despejados se puede divisar desde la ciudad de Cusco. En los años sesenta, Pacchanta solía ser visitada por políticos de izquierda interesados en la capacidad organizativa de Mariano Turpo quien trabajó con Emiliano Huamantica, el sindicalista Cuzqueño y con Laura Caller, la abogada izquierdista.
En esa época, un carro los llevaba hasta Ocongate, donde los esperaban mulas o caballos para viajar a la comunidad. El tramo podía tomar todo un día -o más. Los tiempos han cambiado: ahora se puede llegar en un solo día desde el Cusco hasta Pacchanta, y los nuevos visitantes son turistas extranjeros atraídos por el paisaje: la cadena del Ausangate y sus cerros imponentes, lagunas azules, vicuñas esporádicas, sólo el sonido del viento. Hasta el 9 de Julio, muchos visitantes llegaban atraídos por Nazario Turpo quien había heredado el carisma del padre y también algo muy complejo, que por el momento sólo puedo definir como su sabiduría.
Buscando entender esa sabiduría yo conocí a estos dos hombres. Soy antropóloga y me intereso en lo que algunos (que no tienen ni idea de lo que dicen pero sí suficiente poder para hablar por escrito) llaman ‘arcaico’. Conexiones en las redes políticas, de amistad, y de conocimiento que había tejido Mariano Turpo y que unían su comunidad con Lima y la ciudad del Cusco me hicieron llegar a Pacchanta. Admiré a Mariano, era muy fuerte y muy analítico. Era invisible para la esfera pública nacional (de izquierda y derecha) porque era quechua hablante y analfabeto, pero organizó el sindicato de Lauramarca y sus actividades, acumulándose, obligaron hace ya muchos años, a la transformación de la estructura agraria del país.
La comunidad lo escogió como su líder en los sesenta por ser sabedor, y por ‘hablar muy bien’. Mariano describía su actividad como una lucha por la libertad—la palabra libertad la decía en castellano—por deshacerse del hacendado (ni mas ni menos que de Lauramarca) a quien describía en Quechua como munayniyoq, que se puede traducir como aquel cuya razón manda y no escucha otras razones.
Nazario Turpo, shaman, foto Native PressSiendo yachaq, siendo sabedor, Mariano había desarrollado talento para negociar con el poder, y ese poder incluía el del hacendado, el de la naturaleza, y el de la sociedad letrada. Para negociar con todos estos aspectos del poder Mariano hacía alianzas—de allí sus redes que incluían gente como Caller, Huamantica y que eventualmente se ramificaban impredeciblemente (hasta incluirme a mí por ejemplo). Obviamente las redes incluían personajes locales, uno de los cuales, Mariano Chillihuani, complementaba específicamente la habilidad de Mariano para hablar pues sabía leer.
Los dos Marianos viajaban a Lima y al Cusco, conversaban con abogados, hacendados, empresarios, y según Turpo padre, hasta el Presidente Belaúnde los recibió una vez en el Palacio de Gobierno. “Siempre andaban los dos juntos” contaba Nazario, “mi papá hablaba, mi padrino [el otro Mariano] leía y escribía.” Como yachaq Mariano negociaba con las fuerzas de la naturaleza—siempre, también para que le fuera bien en sus conversaciones con las otras fuerzas, las del Estado y sus representantes, de los cuales muchas veces tenía que esconderse porque trabajaban para el hacendado.
La sabiduría de los Turpo era complicada, era política y también ética; la primera conversaba con la política moderna sin convertirse a ella, la segunda funcionaba siempre localmente y ‘viajaba’ con dificultad porque… ¿quién va a entender que los humanos tienen obligaciones con los cerros? El ‘ritual’ es integral a este saber: una de las actividades de Mariano y Nazario era hacer despachos, prácticas para acceder a la buena voluntad de las fuerzas para llevar a cabo proyectos de cualquier tipo.
El ex Presidente Alejandro Toledo popularizó los despachos cuando inició su mandato con la famosa ceremonia de Machu Picchu. Nazario Turpo estuvo entre los especialistas rituales que Prom Perú convocó para la ocasión, y esto no fue coincidencia. La invitación circuló a través de las redes de Don Mariano: fue él el invitado a participar en la ceremonia pero era ya anciano y no podía moverse. Nazario fue en su lugar. “Yo no hice el despacho. Eso lo hicieron otros. Yo le curé la rodilla al Toledo. ¿Te acuerdas que estaba cojeando? Después ya no cojeó.” Y no lo curó con ritual solamente—aunque también sopló la rodilla del ex Presidente para sacarle el mal. No me explicó cómo lo hizo, pero me imagino que hizo lo que sabía hacer, como cuando una viajera norteamericana se cayó trepando uno de los cerros cercanos a la casa de Nazario. Él la cargó, la vendó fuerte para que no le dolieran los huesos que se había roto, y la cuidó durante todo el trayecto desde Pacchanta hasta la ciudad. Kanu, que así se llama la mujer (la conocí hace poco) me dijo que la venda la inmovilizó durante todo el viaje y evitó los dolores que podía haber sentido en la carretera.
Nazario sabía que había mucho que, según las ocasiones, era más efectivo que lo que él sabia. Una vez le pregunté por qué no podía curar a su nieto, José Hernán, quien creíamos tenía una infección: se sonrió y me dijo “porque no tengo antibióticos”. Obviamente, el ritual no agota la forma de conocer que practicaban Mariano y Nazario. Esa forma de conocer organiza la agricultura, el pastoreo, la elección de autoridades comunales y desde hace poco y aunque con dificultad (y embebida en grandes tensiones) la elección de autoridades municipales. Forma parte de un complejo de relaciones de largo plazo materializadas en hábitos y afectos, conflictos, y comprensiones locales que organiza turnos y deberes de servicio que, a su vez, abren el acceso a derechos locales. Desde esta perspectiva la política y la ética van juntas y ser autoridad significa servir. Aunque se ‘pelea’ con otras formas de saber y hacer con las que convive negociando desde hace más de quinientos años, esta forma de saber y ser no está “desapareciendo” como predijo la modernidad, sino que asimila maneras y explicaciones modernas y hasta aprovecha cada una de sus aperturas.
Una anécdota sobre esto para terminar: como parte de la ceremonia de la inauguración del MNIA en Washington, los participantes indígenas y Nazario Turpo entre ellos, fueron invitados a una conversación pública con las autoridades del Banco Mundial. Nazario habló en Quechua para pedir que el Banco financiara canales de riego para Pacchanta “porque el agua se estaba secando porque el Ausangate está molesto por tanto avión que pasa por encima y se está poniendo negro de la cólera”. Y luego me explicó “Ahora ya sé que a eso le llaman que la tierra se está calentando, así se los voy a decir la próxima vez.” Ser cosmopolita es la capacidad de sentirse a gusto en el mundo—y Nazario indígena de Pacchanta disfrutaba de todos los mundos que conocía, y tenía amigos en todos ellos. Esos mundos ahora tienen pena porque Nazario ya no está.

HATUN RUNA.

Perú: Promueven firma de carta abierta para frenar impactos de carretera interoceánica

Carretera Interoceanica, campaña de firmasDesde el 9 de julio pasado viene circulando en Internet una carta abierta dirigida al presidente Alan García y a los funcionarios directamente involucrados en el tema de la carretera Interoceánica del Sur, pidiéndoles consideren la elevación de ciertos tramos de la polémica vía para generar no solamente una visión escénica ideal para el ecoturismo sino también para evitar de alguna manera la destrucción de uno de los ecosistemas más exuberantes del planeta.
La iniciativa es impulsada por la Dra. Renata Leite, científica vinculada desde hace mucho tiempo a la Amazonía, y va ganando adeptos en todo el mundo.

América: Se realizó video conferencia sobre Museo del Indígena Americano.

La exhibición permanente del Museo Nacional del Indígena Americano fue el tema que reunió ayer en tiempo real por medio de una videoconferencia a tres auditorios ubicados en Washington, Quito, Lima, Cusco y La Paz.

Se trata de la muestra “Nuestros Universos, Nuestras Gentes y Nuestras Vidas” que fue presentada por su curador principal , el Dr. Ramiro Matos, de nacionalidad peruana, quién es un especialista en Etnología, Arqueología y Antropología.

La videoconferencia fue organizada por la sección de prensa y cultura de la Embajada de los Estados Unidos y en el Perú estuvo seguida de un conversatorio local.

Se trata de un nuevo tipo de museoVideoconferencia Museo Indigena Americano, Embajada EEUU

Ramiro Matos explicó que el nuevo Museo Nacional del Indígena Americano, ubicado frente al Congreso, en Washington, surgió con una nueva visión de alcance hemisférico, continental, y constituye una suerte de reivindicación al mostrar la vivencia auténtica de los pueblos indígenas a partir de ellos mismos.

El museo no es arqueológico ni etnológico y rompe con la museología tradicional que presenta a los indígenas anclados al pasado, como si fueran algo muerto o extático.

“El indígena no viene a bailar o a ser adorno, sino que el museo es parte de su propia constitución como ser indígena y expresa su vivencia”.

Miembros de la Red de Comunicadores Indígenas del Perú (REDCIP) que participan de un taller organizado por Servindi aprovecharon su estadía en Lima para asistir a la videoconferencia
La muestra y el edificio del museo han sido diseñados en estrecha coordinación con miembros de los propios pueblos indígenas quienes han trabajado de igual a igual con los consultores académicos y han viajado varias veces a Washington para cuidar los detalles, afirmó Matos.

“Por eso es que el edificio tiene una visión indígena y se puede afirmar que es la cosmovisión indígena hecha arquitectura”, dijo. “No tiene puertas o líneas rectas sino que todo es ondulante como en la naturaleza”.

Un ejemplo de lo que ha significado la construcción del museo fue la reacción de un grupo achuar cuando vió la exhibición de New York. Hicieron fuertes críticas que fueron tomadas en cuenta. Cuando el mismo grupo vió la muestra en Washington lloró de emoción porque vieron lo que siempre soñaron.

El museo es una exitosa combinación del conocimiento tradicional y el conocimiento académico y ha sido hecho para educar a los indígenas y a los que no lo son.

El museo muestra la cosmovisión indígena de diversos pueblos y sus mitos de origen, los cuales -cuando son sustanciales- no se pierden, sino que se mantienen por muchas generaciones, afirmó el Dr. Ramiro.

Ser indígena no es fosilizarse. Los indígenas pueden competir en esta sociedad dominante y viviendo en un contexto muy distinto al propio identificarse con su pueblo y su cultura originaria.

En América existen de 850 pueblos indígenas de los cuales la exhibición permanente del museo presenta a 30 grupos, entre los que se hallan 10 ubicados en América Latina. La selección de los grupos representados no se ha hecho de manera arbitraria y se han tomado en consideración diversos aspectos como la relación entre ellos y su ubicación.

El museo funciona con plena libertad y autonomía para mostrar la realidad indígena actual, como por ejemplo, la sala del pueblo achuar donde se muestran fotos de la lucha en defensa del ambiente frente a un proyecto de represa.

Ramiro Matos informó que existe una corriente de museos comunitarios en diversos países como México, Brasil, Bolivia y que son gestionados por las propias comunidades indígenas pues ellas son las dueñas de su propio patrimonio cultural y deben decidir cómo conservarlo y transmitirlo.

Finalmente, un pedido de la audiencia en Lima fue la edición de un vídeo -por lo menos en español- para ser difundido ampliamente debido a que muchas personas no podrán visitar personalmente el museo en Washington.

Datos del Dr. Ramiro Matos, curador principal de la exhibición permanente del Museo Nacional del Indígena Americano

Se graduó como bachiller en Etnología y Arqueología en 1960. En 1962 obtuvo su doctorado en Arqueología y en 1964 su licenciatura en Antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, Perú.

Sus áreas de investigación incluyen la arqueología de América del sur: el periodo pre-cerámico y las sociedades complejas, y el etno-arqueología. Sus actuales proyectos de investigación tratan sobre la administración Inca y la Etno Arqueología Andina.

Ramiro Matos ha sido invitado por varias universidades y asociaciones de los Estados Unidos y el mundo para dictar charlas sobre arqueología. Asimismo ha participado en varios eventos auspiciados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.